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10 ideas para descubrir tu vocación, la "Buena Noticia del fin de semana"



Cuando tenia 18 años y decidí seguir a Jesucristo, una de las razones más fuertes que experimenté fue darme cuenta que en la Biblia todo calzaba. Por eso es que siempre recomiendo a las personas que andan buscando su lugar en la vida que se dejen guiar por las palabras de Jesús. Este método para encontrar la voluntad de Dios no falla. En la Sagrada Escritura están los criterios y las respuestas para satisfacer toda interrogante humana.

Si usted, querido lector, aún no tiene claro que quiere hacer o qué está haciendo con su vida, le invito a leer atentamente el Evangelio que está a continuación. Hay por lo menos 10 pistas vocacionales.


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 10, 46-52

Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!”

Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”.

Entonces llamaron al ciego y le dijeron: “¡Ánimo, levántate! Él te llama”.

Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia Él. Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?”

Él le respondió: “Maestro, que yo pueda ver”.

Jesús le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado”. En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.


Seguramente ya intuyes algunas de las ideas que te propongo a continuación:


1) ESCUCHAR


La primera idea vocacional está en las palabras “Al enterarse de que pasaba Jesús”. El ciego estaba sentado en el camino, seguro habían muchas voces, entre estas escucha una que fue el comienzo de su cambio de vida: Jesús está cerca. También hoy en el camino de la vida hay muchas voces que nos pueden tener distraídos, algunas parecen ser muy sensatas: “tienes que estudiar para ser alguien en la vida”, “¡cómo vas a dejar a tu familia!”, “puedes ser feliz de otra manera”, otras son claramente equívocas y yo diría que inclusive el diablo mete la cola en algunas de ellas: “la Iglesia va a desaparecer”, “solo tienes que pensar en ti mismo”... en medio de tantas voces, en nuestro interior ¿resuenan las mismas palabras que sintió el ciego "Jesús esta cerca"? Para descubrir el propósito de Dios para la propia vida es fundamental hacer silencio y escuchar.


2) HUMILDAD

Cuando el ciego sintió la voz enseguida “se puso a gritar: ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!”. En medio de tantas voces el ciego grita fuerte para poder ser oído. Y no lo hace exigiendo, sino que lo hace con humildad. De la misma manera, hemos de pedir modestamente a Jesús que tenga piedad, pues Él sabe y nosotros también que no somos héroes ni santos, somos pecadores. Este reconocimiento es fundamental en el inicio de la vocación y no hemos de olvidarlo jamás: ¡estoy llamado a reconocer que si tengo algo bueno, esto viene de Dios, y que si Él me llama, lo hace por pura misericordia”


3) IDENTIFICAR LOS OBSTÁCULOS


Luego del grito del ciego, sucedió que “Muchos lo reprendían para que se callara”. También esto nos puede pasar cuando decidimos vivir nuestra vida según los criterios del Evangelio. Algunas voces son beligerantes, del tipo “Dios no existe y tenemos que sacar los crucifijos de las aulas” otras voces -en mi opinión, las más peligrosas- pueden ser indirectas y seductoras. La clave para reconocerlas es que siempre tienen que ver con ofertas de poder, placer o tener. Hemos de estar atentos y recordar que el camino de Jesús a veces puede ser árido, otras veces es claramente un camino de cruz, pero podemos estar seguros que con Jesús siempre podemos identificar y superar los obstáculos que impiden seguir el camino que nos conduce a la verdadera felicidad.


4) PERSEVERANCIA


La gente insistía en que se callara, “pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!” El ciego perseveró. Estaba seguro que su voz sería escuchada por el Maestro que pasaba. También nosotros hemos de orar con perseverancia, aunque podamos sentir que Él no escucha, hemos de superar esa tentación que proviene del padre de la mentira e insistir en nuestra plegaria. Si oramos a Dios de manera perseverante podremos encontrar y seguir nuestra auténtica vocación.


5) MEDIACIONES


El maestro escuchó al hombre que gritaba, “se detuvo y dijo: Llámenlo. Entonces llamaron al ciego y le dijeron: ¡Ánimo, levántate! Él te llama”. Este punto es muy interesante, son otros los que le dicen al ciego que Jesús. Le estaba llamando. En efecto, El Señor siempre nos llama y lo hace por medio de diversas circunstancias, a veces podemos sentir su llamado en una canción que nos emociona o en algún marginado de la sociedad que me necesita, en otras podemos sentirlo en un texto bíblico leído por alguien, en algunos casos también podemos encontrar personas que de manera concreta y directa nos llaman en nombre del Señor. Dios siempre nos “llama” porque nos “ama” (el verbo llamar si le quitamos la “ll” precisamente se convierte en amar) y lo hace por medio de personas concretas: una catequista, un religioso, una abuela. Nos puede pasar también que el Señor nos de la misión de ser mediadores (en esta página precisamente tenemos este propósito) entre Dios y otras personas llamadas.


6) RENUNCIA


Luego que fue llamado, “el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia Él”. Al igual que el ciego, para seguir nuestra vocación necesitamos arrojar el manto, es decir, renunciar a aquello que aparentemente nos protege, a nuestras seguridades humanas, renunciar al hombre viejo y a las antiguas costumbres que nos impiden seguirlo. Como el ciego, si siento que Jesús me está llamando a un estado de vida en particular como puede ser el matrimonio o la vida consagrada, he de ponerme de pie de un salto e ir a hacia Él, esto implica poner en ejercicio la propia libertad para renunciar a las seguridades y optar por Aquel que me llama.


7) RESCATADOS


Cuando se encontraron, “Jesús le preguntó: ¿Qué quieres que haga por ti?” En efecto, es siempre Jesús quien hace todo, Él es quien nos rescata y nos convierte en discípulos. Algunas personas, por ejemplo, se preguntan cómo hacemos las religiosas y los sacerdotes para vivir el voto de castidad, la respuesta fundamental es que Jesús se encarga de todo, uno solamente se confía en Dios y su gracia hace todo. Esto es muy importante, cuando nos decidimos a seguir a Jesús no lo hacemos porque somos más que los otros, no somos héroes ni santos por seguir una vocación cristiana, todos somos rescatados por el Señor, por pura misericordia. Él llama, no a los más capaces, sino que capacita a los que llama.


8) MI VERDAD


Ante la pregunta de Jesús, “él le respondió: “Maestro, que yo pueda ver”. El ciego reconoce su mayor fragilidad y la presente de manera clara a Jesús. De la misma manera, quien quiera seguir a Jesús ha de mostrarle sus llagas, los aspectos ciegos, aquello que está a la base de la propia infelicidad y que no es otra cosa que la raíz de nuestros pecados. Para descubrir cuál es nuestra mayor ceguera necesitamos conocernos y en esto el acompañamiento espiritual es clave, ya que es el espacio de confianza en donde con la ayuda de alguien con más experiencia uno puede ver claro qué es lo que Jesús necesita sanar en uno para poder seguirle. ¿Ya tienes un/a acompañante espiritual? de manera solitaria es muy difícil que sanes tu historia y descubras y confirmes la misión que Dios tiene para ti.


9) FE


Luego que el ciego le revela a Jesús su dolor, aquello que no le permite ser feliz, “Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado”. El ciego ha sido sanado por Jesús y aquello que ha posibilitado esta liberación de la ceguera es la fe. Hay quien desearía tener demostraciones o estar seguro que Jesús le está llamando a convertirse en religioso/a, o saber con certeza que su novio o novia es la persona con quien pasará el resto de su vida. Acá no hay matemáticas, ni demostraciones, ni seguridades humanas, hay algo más grande que todo esto: la fe. Gracias a la fe el llamado se fía de aquel que lo llama. Para seguir la vocación hemos de abandonarnos en Dios y dar un salto en el vacío movidos solo por la fe.


10) SEGUIMIENTO


El Evangelio concluye: “En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino”. El ciego asume un nuevo proyecto de vida. Ahora ve claro y puede seguir a Jesús. El futuro es incierto, ¿pero qué importa? Si va detrás de Jesús, ese es entonces el mejor camino.



¿Cuáles de estos 10 puntos te han llamado más la atención?

¿Te identificas con este ciego? ¿Cuál es tu ceguera que necesita ser sanada por Jesús?

Te invito a que ores un momento y le hables de corazón a corazón a Jesús.


Dios te bendiga

P. Claudio Antonio Quintanilla

claudioquintanilla@gmail.com

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