Contáctanos

"No se siembra nunca en vano a jesús en el corazón de los jóvenes"
Don orione

Pequeña Obra de la Divina Providencia en Chile - 2018

  • Vocaciones Don Orione

4 ideas para convertirte en un autentico orionista

Por Claudio Quintanilla, fdp.

Director del Centro de Pastoral Juvenil Vocacional




Normalmente no recuerdo mis sueños. Sin embargo nunca podré olvidar lo que soñé anoche. Don Orione estaba vivo... pude conversar con él y hasta me regaló un rosario, ¡fue genial!


La interpretación que enseguida hice de este sueño fue que en realidad el Fundador sigue estando vivo. Lo veo en el rostro de "las tías" del Cottolengo que cuidan con paciencia y amor de madre a nuestros residentes, lo veo en los sacerdotes que celebran la Misa con pasión, lo veo a cada rato en el colegio Don Orione y en la Parroquia. Al final, me dije, tengo que escribir algo, y así es como nacen estas lineas.


Ya han pasado 13 años desde que San Juan Pablo II, un 16 de mayo del año 2004, canonizó a quien algunos, al mirar su estampita sonriente, llaman cariñosamente como "mi viejito". 


Sin dudas, todos queremos a Don Orione y le pedimos su intercesión cuando necesitamos algún favor celestial, sin embargo, ¿cómo pasar al siguiente nivel de nuestro ser orionista?

En esta entrada te propongo 4 ideas para que siendo laicos/as o religiosos/as nos convirtamos en auténticos orionistas.


1.- En una sociedad de desconfianzas, aprendamos a confiar

Desconfiamos de los políticos, desconfiamos de las instituciones, desconfiamos de todo... la Iglesia tampoco se salva de esta crisis. Y es que los engaños, los abusos, la corrupción y la mentira hacen que no creamos en nada, o casi nada. Menos mal, en Dios podemos confiar... y mucho.


Mientras damos nuestros mayores esfuerzos para recuperar la credibilidad, podemos abandonarnos totalmente en Dios, poner en Él toda nuestra confianza, seamos capaces de soltar las riendas de la propia vida y confiar plenamente en la Divina Providencia.

Dios no nos puede engañar: 

"No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!" (Mt 6, 25-30)


“Todo depende de la Divina Providencia, quien lo hace todo es la Divina Providencia (San Luis Orione)


2.- Que Cristo sea el centro de nuestras vidas

Todos queremos ser felices y trabajamos por ello. Sin embargo, ¡cuidado con equivocarte! Acá te menciono 3 caminos falsos en donde muchos buscan la felicidad, pero sin encontrarla.


Algunos piensan que teniendo mucho poder lograrán ser felices y hacen  esfuerzos para llegar a ser jefes, ser reconocidos, aplaudidos o simplemente valorados por el cargo que ostentan. Nada de esto da la felicidad total.


Hay también quienes piensan que por medio del tener lograrán ser felices. Se pasan la vida buscando apagar su sed infinita de felicidad acumulando bienes, comprando cosas, deseando tener más y más. Tampoco esto da la felicidad verdadera.


Finalmente están los que buscan ser felices por medio del placer. El alcohol, la marihuana, la comida chatarra, el sexo sin amor, el tabaquismo son ejemplos clásicos de placeres que no llenan el corazón de felicidad, esa que todos buscamos.

Y entonces,  ¿dónde podemos encontrar la felicidad? .En Jesucristo


Solo Él puede saciar plenamente nuestra sed de felicidad. Sólo el Señor puede darnos lo que necesitamos para ser felices aún en medio de las dificultades. Y esto se logra estando muy unidos a Dios, hablando con el a diario, haciéndole partícipe de nuestras decisiones y llevándole en nuestro corazón a todas partes. ¡Atrevámonos a restaurar nuestras vidas en Cristo!


“Deseamos llevar a Cristo, al corazón de los humildes y de los pequeños, del pueblo, y llevar el pueblo a amar cada vez más a Jesús, la familia y la patria” (San Luis Orione)


3.- No te aísles, se parte de la comunidad

Hoy en día hay muchos “católicos a mi manera”: creen en Dios, pero no creen en la Iglesia. Esta clase posmoderna de “católico” no usa una cruz en su pecho, no defiende su fe públicamente, y ni hablar de ir a Misa los domingos. Quizás ni se acuerda mucho de su religión, pero cuando tiene un problema o una enfermedad ahí si se acuerda del Señor… En el fondo, para el “católico a mi manera” Dios es como un botiquín (te acuerdas que existe solo cuando tienes algún dolor). 


Un “the real” católico cree en Jesús y en la Iglesia que el fundó, está atento a lo que pasa con el Papa, va a Misa los domingos y sobretodo se ha dado cuenta que lo más importante en la vida es el amor, por eso no vive su fe aisladamente de los hermanos, sino que hace comunidad, hace Iglesia. No podemos ser orionistas y estar lejos de la Iglesia. 


"Donde está Pedro está la Iglesia, donde está la Iglesia está Cristo; donde está Cristo está el camino, la verdad y la vida” (San Luis Orione)


4.- Vence la indiferencia, que los más pobres sean tema

En un mundo azotado por el hambre y la pobreza pareciera que los desamparados a nadie le importan. Sin embargo ¿te has fijado que al lado (o muy cerca) de las parroquias orionistas siempre hay un Pequeño Cottolengo o una obra de caridad?

Probablemente el lado mas bello que muestra la Iglesia de Cristo es cuando nos hacemos cargo de los que sufren.


Don Orione nos enseñó que nuestra manera de evangelizar es la caridad. Por eso nuestra convicción es que sólo podremos atraer a los hombres y mujeres de este siglo a la Iglesia y a Cristo a través del amor hecho concreto por medio de la generosidad con los que sufren. 

Que la caridad sea nuestro distintivo como orionistas y que lo más importante sea siempre el amor a las almas de nuestros hermanos y hermanas, especialmente hacia los que más sufren. 


“La caridad abre los ojos a la fe y enciende los corazones de amor hacia Dios” (San Luis Orione)


0 vistas