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"No se siembra nunca en vano a jesús en el corazón de los jóvenes"
Don orione

Pequeña Obra de la Divina Providencia en Chile - 2018

  • Vocaciones Don Orione

¿Cristianismo light? la "Buena Noticia" del fin de semana


Se acerca el verano (para los que vivimos en el hemisferio sur del planeta) y más de alguno puede estar pensando en los kilos de más que desearía eliminar. Para alcanzar tal propósito existen los productos light, bajos en calorías, bajos en grasas, y lamentablemente bajos en eficacia... ya que estos productos, por sí solos, no solucionan el problema, sino todos estaríamos delgados y atléticos. La solución pareciera ser mucho más radical.


Del mismo modo, -o peor aún- uno puede ver que existen modos de vivir que parecen ser un “cristianismo light”, es decir, formas simplificadas y adaptadas a cada necesidad de relacionarse con Dios. Algunos ejemplos de esta deformación del cristianismo se dejan ver en expresiones tales como: “yo soy católico a mi manera” o en vivencias religiosas con un marcado acento espiritual pero alejadas de la realidad y del compromiso con la justicia social.


Nada más alejado del ideal de vida al que Jesús nos invita en el Evangelio de este domingo: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mc, 8, 34)


El contexto de esta desafiante invitación del Señor es la profesión de fe de Pedro (Mc 8, 27-30), quien con coraje y asumiendo su vocación de liderazgo, toma la vocería de los discípulos y ante la pregunta de Jesús “y ustedes ¿quién dicen que soy yo?” afirma con fuerza “Tú eres el mesías”. Sin dudas, el pescador se anotó varios puntos delante de sus pares y del Maestro con esa espléndida respuesta.


El problema es que el éxito del apóstol duró poquísimo, ya que luego que Jesús anuncia por primera vez que sufrirá mucho, será condenado a muerte y que resucitará al tercer día, Pedro lo empieza a reprender -¡al mismísimo Mesías!- fue entonces que el pescador recibió una lección que jamás olvidará: “¡retírate, ve detrás de mí, Satanás!” le dijo con dureza el maestro, quien descartó enseguida la seductora propuesta de vivir su misión sin pasar por la cruz.


Pedro no aprendió tan rápido la lección, de hecho cuando llegó el momento más importante, el instante en que Jesús más lo necesitaba, se arrancó y por miedo negó tres veces haberlo conocido. Luego, cuando el Señor resucitado se le apareció, pedro confío en Él, creyó en la misericordia y le confesó su amor tres veces (Jn 21, 15-17) y solo después de recibir al Espíritu Santo en Pentecostés (Hch 2) el Apóstol adquirirá las fuerzas que necesitaba para convertirse en el primer Papa, cabeza de la Iglesia naciente.


¿Cuál es el mensaje para este domingo entonces?


Yo pienso que es una invitación a ser cristianos de verdad. A ser críticos respecto a formas de cristianismo sin cruz, sin entrega a los pobres, sin permitir que su palabra nos interpele, un cristianismo instalado en la propia zona de confort, una religiosidad sin compromiso efectivo.


¡No permitamos que la mentalidad del “cristianismo light” se instale en nuestras comunidades y en nuestro corazón! Seguir a Jesús significa muchas veces estar dispuestos a ir contracorriente, a no seguir las modas pasajeras y estar dispuestos a cargar nuestras propias cruces.


Que el Evangelio de este fin de semana nos remueva y nos interpele a estar dispuestos a dar nuestro tiempo, nuestros talentos, todo, a entregarnos por completo en la causa de Jesús ¿Estás dispuesto a esto? ¿ De verdad deseas seguir a Jesús y perder/salvar la vida por Él y por la Buena noticia? Te invito a que leas el texto bíblico y luego lo medites, para ello te dejo al final algunas preguntas que te pueden servir:


“Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy Yo?”

Ellos le respondieron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas”.

“Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?” Pedro respondió: “Tú eres el Mesías”.

Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de Él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad.

Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo:

“¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres”.

Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará”.


Preguntas:


1- ¿Siento en mi interior la invitación de Jesús a seguirle?

2.- ¿Cuáles son los obstáculos o resistencias que no me permiten vivir un cristianismo más radical?

3.- ¿De qué maneras puedo corresponder a la misericordia infinita de Jesús que me amó y se entregó por mi?


Un saludo afectuoso,

Padre Claudio Antonio @QuintanillaY

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