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"No se siembra nunca en vano a jesús en el corazón de los jóvenes"
Don orione

Pequeña Obra de la Divina Providencia en Chile - 2018

  • Vocaciones Don Orione

Tips para que Cristo sea el rey en tu vida, la "Buena Noticia" del fin de semana


Este fin de semana estamos celebrando a Cristo Rey del Universo. Es sin dudas una gran solemnidad, y debe ser celebrada como tal. Sin embargo, ¿podemos también celebrar a Jesucristo como rey de nuestra vida? es decir, ¿siento a Jesús como lo más importante, quien ocupa el centro de mis proyectos, de manera que todo lo que hago lo hago por amor a Él? esta es claramente una interrogante que en el día de hoy nos podemos hacer.


Pero antes de que nos tiremos desde un décimo piso por tener a Cristo lejos del lugar donde debería estar como Rey de nuestro corazón y de nuestra vida, te invito a que leas el texto bíblico central de la liturgia del domingo.


Este Evangelio nos relata uno de los episodios finales del ministerio público de Jesús. Él ya ha sido arrestado y está en medio de su juicio. A continuación del relato te daré algunas sugerencias para hacer que Cristo reine en el insondable universo de tu corazón.


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18, 33b-37

Pilato llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres Tú el rey de los judíos?”

Jesús le respondió: “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?”

Pilato replicó: “¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?”

Jesús respondió:

“Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que Yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí”.

Pilato le dijo: “¿Entonces Tú eres rey?” Jesús respondió:

“Tú lo dices: Yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz”


El primer tip para que Cristo reine es tener el propio reino ordenado y limpio. Esto implica llamar a alguno de los hombres que se dedican a la limpieza y mantención del corazón en la Iglesia: los sacerdotes. Delante de uno de ellos es que puedes reconciliarte con Jesús para que todos los espacios de tu vida sean una digna morada para el Rey de reyes. En este momento quizás te cuestiones y por qué mejor no me confieso directamente con Dios (entre muchos católicos existe aún este cuestionamiento típicamente protestante) pues bien, puedes hacerlo, confiésate directamente con Dios, pero, ¿quién te asegura que quedas perdonado/a? ¿no será ese acto de pedir perdón de manera solitaria una excelente descarga sicológica, pero no una verdadera reconciliación con Dios? Mejor, vence la vergüenza (o quizás la soberbia) y acude a tu sacerdote para celebrar la fiesta de la reconciliación. Tal como el Padre del hijo pródigo, Él te está esperando con los brazos abiertos para darte la posibilidad de comenzar de nuevo con Cristo en el corazón.


El segundo tip es también muy eficaz: recibe a Jesús en tu corazón de manera sacramental. O dicho de modo más directo, anda a Misa y comulga. Esta es la mejor manera de recibir a Jesús. Alimentarnos del Señor es lo más grande que tenemos los católicos, nuestro corazón se llena de alegría y todo nuestro ser se orienta hacia la plenitud. Es más, cuando comulgamos ya degustamos la felicidad y la plenitud que experimentaremos algún día en la Vida Eterna. Así que como diría don Francisco en la Teletón: "¡Levántate (tu nombre)!" y anda a Misa a recibir al Rey de reyes que quiere entrar en tu vida.


El tercer y último tip es quizás el más querido por el Rey de reyes. Se trata de que el Cristo sufriente y desvalido, o bien, el Cristo pobre y solitario se establezca como una de tus prioridades. Para que Jesucristo reine en nuestros corazones hemos de darle espacio en las personas necesitadas de nuestra sociedad. No es posible ser plenamente cristianos y tener a nuestros hermanos desamparados lejos de nosotros.


Que nuestra Señora, Reina del Universo, interceda por nuestra Iglesia y por cada uno de nosotros para que su Hijo Jesucristo reine, sobretodo en nuestros corazones.