Testimonio vocacional: Miguel Ángel Rojas, seminarista


Mi nombre es Miguel Angel Rojas Valdivia tengo 29 años nacido en la Ligua V región, pero el resto de mi vida fue vivir en Limache de la misma región.


A los 6 años ingresé a ser monaguillo en la Pquia. Santa Cruz de Limache, más conocido como el Santuario de la Virgen de las 40 horas de Limache. Además, fui participando de pastoral de niños, de jóvenes, de cárcel, de hospital, capillas y hogares de niños, tanta experiencia y tantos recuerdos y rostros que vienen a mi corazón.

Cuando tuve los 15 años fui a vivir mi primera experiencia de misiones en Viña del Mar, donde tuve la oportunidad de evangelizar y poder dar a conocer a Dios de una manera distintas a las otras veces, debo admitir que en esta ocasión también conocí a mi primera polola y donde tuvimos la gracia de estar juntos por 3 años, con ella sin duda aprendí mucho, además ambos éramos comprometidos con nuestras actividades de iglesia, aunque el 2011 terminamos, vi que Dios quiso algo distinto.

En el año 2012 ingresé el seminario diocesano de Valparaíso, pero no estuve mucho tiempo, sentí que me faltaba madurez y donde tomé la decisión de retirarme, pero con la promesa de seguir estando atento al llamado de Dios. Es así que vine a trabajar a Santiago, donde trabajaba y estudiaba ingeniería en prevención de riesgos, al principio me costó estar al ritmo de Santiago, pero poco a poco fui adaptándome.

Ya casi al final de mis estudios año 2016 volví a encontrar a una mujer que me enamoré, poco antes le pedía a Dios que me ayudará con mi vocación ya que se estaba acabando el año de estudios y comenzaba a cumplirse las fechas para responder a mi promesa, con ella en algún momento vimos la oportunidad de algún día formalizar nuestra relación, casarnos y tener hijos, creo que como toda relación de parejas, pero aquí nuevamente Dios quiso otra cosa para mí, terminamos y al poco tiempo yo me devolví a trabajar a la V región en Fundación las Rosas, donde tuve la gracia de trabajar con 3 religiosas que en su mayoría eran mexicanas y me motivaron para seguir buscando la voluntad de Dios, entre medio hice diplomados y cursos de preparación.

Y es en el hogar de Quillota en el que era sub director del establecimiento fui ya descubriendo este llamado al servicio por quien menos tiene y más sufre, y luego de conocer la congregación gracias a Javier seminarista nuestro que está a puertas de su noviciado, solicite un acompañamiento el año 2020 con el Padre Claudio FDP y luego de mucha oración, solicité el ingreso para así seguir llevando la voluntad de Dios con toda mis historia y mi vida personal, y aunque en tiempos difíciles he podido ver el gozo de servir a los hermanos a pesar de que en muchas ocasiones sea a distancia pero sobre todo sentirme feliz por este llamado que hace el Señor y por todo lo que me da, y es así como está comenzando mi vida en la Congregación de los Hijos de la Divina Providencia (FDP).

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