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No temas, no caminas solo… Su Amor te acompaña y sostiene
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 26-33
Jesús dijo a sus apóstoles:
No teman a los hombres. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que Yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.
No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquél que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno.
¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre de ustedes. También ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.
Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, Yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero Yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.
Palabra del Señor

Para reflexionar:
1-¿A qué le temes? ¿De qué manera logras vencer esos temores? ¿Qué lugar tiene el Señor en ello?
2-¿Sientes temor, vergüenza o apatía de compartir tu fe con otras personas? ¿Por qué?
3-¿A qué nos invita el Señor hoy con su Palabra?
4-¿Te sientes amado por Dios? ¿Confías en su amor providencial?
El texto viene a continuación de las palabras de Jesús advirtiendo a los discípulos que no faltarán en su vida las dificultades y las persecuciones. Mateo escribe a una comunidad que sabe de ello, después de la expulsión de la comunidad cristiana de la sociedad judía en el año 70 no faltaban los sufrimientos, las persecuciones a causa de la fe y la comparecencia en tribunales, la situación era compleja. La misión del cristiano en la historia siempre encontrará oposición y resistencia, su mensaje no es bien recibido por una sociedad marcada por valores contrarios al Evangelio.
Jesús en el texto exhorta a sus discípulos a confiar en Dios. Tres veces menciona “No temas”. El temor no es la forma en que el cristiano debe vivir su apostolado, pues el miedo no solo paraliza, el miedo también nos hace cerrar el corazón a los demás, de esa manera la misión queda vaciada de su sentido, de su esencia y reducida a un grupo que comparte ideas, pero que no vive con el corazón lo que ha recibido.
En primer lugar, el Señor nos exhorta a no tener miedo a la verdad. La verdad libera y nos permite retomar el camino cada vez que nos desviamos. La verdad nos permite ser una comunidad auténtica que pone su valor en Dios y no en sí misma.
También, el Señor nos exhorta a no tener miedo a los que pueden matar el cuerpo. En muchas partes se sigue atacando a quienes profesamos nuestra fe, solo por el hecho de ser cristianos. El testimonio de muchos hermanos que se mantienen firme a pesar de las consecuencias es testimonio de una fe grande en Dios, que no abandona aunque pareciera ir todo en contra de la vida. El Señor nos dice que no hay que temer sino al que puede llevar nuestra alma al infierno, a aquellas situaciones y opciones que nos alejan de Dios.
En tercer lugar, y he aquí el fundamento de esa valentía a la que nos exhorta el Señor, nos señala que no debemos temer sino tener confianza en la Providencia Divina. Dios nos ama tanto que nuestra vida está en sus manos.
Finalmente, el Señor lo deja claro, detrás de esta confianza está la opción. Podemos optar por el Señor y optar por Él significa reconocerle con nuestra vida, sin miedo, con coraje, en cada uno de nuestros actos y decisiones.




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