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27° domingo del Tiempo Ordinario

hace 59 minutos
4 min de lectura

Gratitud y acogida... la salvación es un regalo, no somos dueños de ella


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 21, 33-46


Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen esta parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Éste es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?” Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”. Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras: “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: ésta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?” Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Palabra del Señor


Para reflexionar:


1-¿Cómo es nuestra actitud como miembros de la Iglesia? ¿Nos apoderamos de la comunidad imponiendo nuestros propios intereses o somos humildes comprendiendo que estamos llamados a servir?


2-¿Cómo es tu relación con Dios? ¿Te sientes llamado a ser un servidor en medio de su pueblo? ¿Cómo actúas?


3-¿Impones tu forma de pensar y hacer las cosas en tu comunidad o eres capaz de aceptar con humildad las formas que otros proponen? ¿Tratas con cercanía y bondad a quienes pertenecen a la comunidad aunque no tengan un cargo?


4-¿Cómo vives el servicio en medio de la comunidad?


5-¿A qué te invita el Señor con su Palabra?


En el contexto de este episodio, Jesús se encuentra en una discusión con los sumos sacerdotes, ancianos del pueblo y fariseos que ponen en entredicho la autoridad de Jesús. Con esta parábola Jesús muestra que ellos son los viñadores a quien Dios les ha confiado su pueblo, que sería la viña que el hombre de la parábola plantó y arregló como representación de la historia del pueblo de Dios que Él ha elegido y guiado. El problema viene después, cuando estos viñadores se han dejado llevar por sus propios intereses, olvidando que la viña no es de ellos, que ellos son solo servidores, y debido a esta cerrazón de sus corazones no han reconocido a los profetas, que estarían representados por los servidores enviados por el propietario de la viña.


La historia continúa con el envío del hijo del dueño de la viña que hace alusión al mismo Jesús, y en sus propias palabras vemos que adelanta ya su suerte, son especialmente ellos, las autoridades del pueblo quienes llevarán a Jesús a la muerte, como en la parábola donde los viñadores planean la muerte del hijo del propietario con tal de no perder sus privilegios y apoderarse de lo que no es de ellos. Los sumos sacerdotes, ancianos y fariseos no parecen entender el sentido de la parábola, pues a la pregunta de Jesús sobre la reacción del dueño de la viña y lo que posiblemente haría con los viñadores – es decir, con ellos- responden que el dueño acabaría con ellos y les daría la viña a otros.


En la segunda parte, Jesús les hace ver que está todo en la Escritura y les lleva a comprender que la parábola que les ha contado se refiere a ellos, ellos son los viñadores que abusan de su autoridad, y el nuevo pueblo que recibe la viña son los seguidores del Señor, sus discípulos. Ellos al entender esto, en vez de recapacitar, arrepentirse y cambiar, desean detener a Jesús, pero el miedo a la reacción del pueblo se los impide, por el momento.


El Evangelio de hoy nos pone ante nuestra relación con Dios y la comunidad. Una relación desde el amor, desde la gratitud que nos hace reconocer que todo trabajo y liderazgo dentro de la comunidad será siempre un servicio que debemos hacer con bondad y humildad, buscando la voluntad de Dios y no nuestros propios intereses. Ser parte de la Iglesia es siempre una gracia de Dios que nos llama a su lado, no un lugar que nos hemos ganado por nuestros méritos y menos aún un proyecto nuestro que podamos manejar a nuestro antojo o interés. El mensaje es claro, no nos desviemos del camino del Señor y reconozcamos que todo es gracia de Dios, siendo llamados a servir con humildad.



 
 
 

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