Bautismo del Señor
- donorionechile

- hace 6 días
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Aceptar la misión buscando hacer la voluntad de Dios como hijos amados...
+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 3, 13-17
Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él. Juan se resistía, diciéndole: “Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!”
Pero Jesús le respondió: “Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo”. Y Juan se lo permitió.
Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia Él. Y se oyó una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”.
Palabra del Señor
Preguntas para reflexionar:
-Jesús es bautizado en el río Jordán por Juan el Bautista quien llamaba al arrepentimiento y la conversión. A pesar de su inocencia y santidad, Jesús decide compartir con nosotros ese bautizo. Entonces, el cielo se abre. En este gesto podemos vislumbrar que, al decidir compartir nuestra suerte y cargar con nuestros pecados, Jesús abre el cielo para nosotros y nos permite retornar a casa con el Padre. ¿De qué manera con tus decisiones, tus actos y tus palabras ayudas a otros a retomar el camino de vuelta a Dios cuando se han alejado?

-Luego del bautizo, Jesús comienza su ministerio público, comienza a realizar su misión siguiendo la voluntad de Dios, de igual manera, también nosotros al ser bautizados estamos llamados a buscar y hacer la voluntad de Dios. ¿A qué te llama hoy el Señor? ¿qué misión tiene para ti, cuál es su voluntad sobre ti? ¿Estás dispuesto a ponerte en camino para cumplirla?
-Cuando Jesús sale del agua el Espíritu desciende sobre Él. El Espíritu es quien guía a cada bautizado que se deja conducir por Él para hacer la voluntad de Dios. ¿De qué manera está el Espíritu Santo presente en tu vida? ¿Qué medios crees que utiliza para guiarte? ¿Te dejas conducir por Él?
-El Padre anuncia: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”. Es una segunda epifanía, una revelación de la identidad de Jesús que nos recuerda que como bautizados también pasamos a ser hijos en el Hijo. ¿Cómo te sientes al saber que eres hijo/a de Dios? ¿A qué te mueve esto?
El bautizo que realizaba Juan era un rito que invitaba al arrepentimiento para el perdón de los pecados. En medio de este escenario de corazones que, arrepentidos cargaban el sufrimiento de una vida de pecado, Jesús -que no necesitaba del bautizo, pues es santo- se hace presente queriendo compartir con nosotros ese camino como señal que anticipa su misión, cargando sobre sí -a pesar de su inocencia- el peso del pecado y del sufrimiento del hombre.
Con este texto bíblico, que nos narra el bautismo de Jesús, podemos ver que el Señor ha decidido seguir la voluntad de Dios, dando inicio así a su ministerio público. Jesús, ante la resistencia de Juan de bautizarlo, responde “conviene que así cumplamos todo lo que es justo”, el bautizo en Jesús se convierte en señal de justicia, es decir, de cumplimiento del designio de Dios, de su voluntad, la que se llevará a cabo por medio de la misión de Jesús. También nosotros al ser bautizados estamos llamados a tomar parte de esa misión, viviendo el Evangelio y anunciando así con nuestra vida la Buena Nueva a los demás. En la Exhortación Evangelii Gaudium el Papa Francisco nos recordaba que la misión no es solo una parte de la vida, “es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo”, y da ejemplo de quienes viviendo de corazón sus profesiones “han decidido a fondo ser con los demás y para los demás”. Se trata aquí de buscar la voluntad de Dios, de seguir sus caminos para que -siendo hijos de Dios, bautizados en el Espíritu- seamos “luz” que ilumine el mundo con el amor de Dios, incluso si eso requiere esfuerzo, paciencia, entrega, sacrificio y abandono de lo que somos en manos del Señor.
Después de ser bautizado se abre el cielo, es gracias a que Jesús acepta su misión que el cielo abre sus puertas para acogernos, se reestablece el camino que nos lleva al encuentro del Padre. Y el Espíritu baja y se posa sobre Jesús. Para hacernos parte de su misión, por tanto, es necesario que nos dejemos conducir por el Espíritu que nos señala el camino para encontrar y acoger la voluntad de Dios en nuestras vidas.
Este texto nos invita a vivir desde Dios, no desde nuestros deseos cambiantes o desde lo que el mundo nos impone, nos enseña a perder la vida para encontrarla, siguiendo el ejemplo del Señor. Te proponemos que en estos días puedas pedirle al Señor que te ayude a descubrir su voluntad para tu vida y te dé la valentía para realizarla.




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